Whitesnake ya es un hecho, segunda parte

whitesnake 1980

David Coverdale ya tiene a Whitesnake, es un hecho, el período de prueba ha finalizado.

El cantante ha estado casi dos años tanteando, perfilando, ideando, consolidando. El fruto es una formación estable y que encaja perfectamente con lo que se quiere ofrecer. Con las nuevas incorporaciones vemos a un vocalista cómodo y seguro con lo que tiene.

Prueba de ello es Trouble, su primer lanzamiento sin su nombre, ya con Whitesnake como protagonista en la cabecera. Take me with you abre, nada que ver con el pasado, ritmo endiablado con los teclados de Lord creando atmósfera y David Dowle marcando el paso, buen batería clásico que sustituyó a un desconocido Niko McBrain en la banda Streetwalkers. No duró mucho este señor a los parches, pero su trabajo es remarcable.

Love to keep you warm nos trae a los Free – Bad Company de Paul Rodgers, hard rock sin complejos, adornada al final con el omnipresente teclado de Jon.

Lie Down es el single del disco, una pieza marca de la casa, piano clásico (volvemos a The Faces) letras de las que Coverdale suele escribir, lascivia, cierto aire machista y prosa con un leiv motiv… vamos a pasarlo bien en la cama nena. Por momentos parece más una canción de Status Quo que de la serpiente blanca.

Sorpresa con la versión de The Beatles. Day Tripper suena totalmente diferente, tiene una percusión dinámica y sólida, un tempo más pausado pero contundente. Es otro as en la manga del Sr. Coverdale, muy buenos efectos con el Vocoder. En este trabajo dejamos de lado la brillantez en la producción, no digo que no sea un inmaculado trabajo en los controles. Pero está todo menos pulido, suena mucho más crudo, se nota esa urgencia, en apenas diez días se definió todo el material de estudio. De ahí el contraste con la época inmediatamente anterior.

Martin Birch fue el encargado y el resultado es un cambio radical, muy cercano al sonido de Burn en algunos momentos como en Nightwalk Vampire Blues. Thin Lizzy en The time is right for love, pero ya descaradamente Whitesnake. El repertorio vocal de David, nadando entre las voces graves donde mejor se maneja, sin renunciar a sus típicos aullidos rockeros marca registrada.

Bernie Marsden canta en Free Flight, no lo hace mal la verdad, aunque hubiese sido genial compartir estrofas a lo Might just take your life y haberle dado un tono más pausado. Casi se cierra ya un primer LP que define muy a las claras que Whitesnake ya es una banda a tener en cuenta. Empiezan a vender, captar atención y llenar conciertos.

Love hunter portada
Portada que hoy en día no sería bien recibida

LoveHunter tiene esa portada que hoy les metería en la cárcel, muy llamativa y descriptiva de las letras que escribe la banda normalmente. Long way from home suena muy pulida pero sin apenas protagonismo de las guitarras hasta el solo, inicialmente hay como un cierto bajón, al menos esa sensación provoca.

La frescura de Trouble y ese toque de crudeza ha dado paso a algo menos hard rock, pero muy blues. Walking in the shadow of the … lo deja patente. Un clásico ejecutado de forma brillante, sigue siendo una entrega opuesta a la enterior, pensábamos que Whitesnake había definido su camino, su sello personal. No contábamos con la enorme amalgama de recursos de una formación totalmente consolidada. Cierto es que las guitarras pasan a un segundo plano y por momentos es más un disco de voces y teclados. Hard rock de la vieja escuela. En Walking precisamente es donde encontramos la presencia del cantante en todo su esplendor, Coverdale está inconmensurable a los largo de este corte.

Para afirmar ese distanciamiento de Trouble y ese acercamiento al blues, tenemos Help me trough the day. Una especie de Still got the blues de finales de los 70. La corriente es ascendente y la energía intacta You and Me emparenta con Lie Down y es un ramalazo de slide al disco, hard blues sería una etiqueta perfecta para definirlo. Es un trabajo que dejó un sabor amargo a su creciente legión de fans, quizá por pensar que la serpiente blanca iba a sucumbir a los sonidos más duros que estaban llegando.

Eso llegaría más adelante con la “americanización”, ahora mismo Martin Birch vuelve a asumir el control con resultados (esta vez sí) perfectos. Ready And Willing, una nueva entrega en la saga que bien podría ser un compendio de lo mejor editado con anterioridad. Reúne la crudeza y la urgencia de Trouble y lo sobresaliente del lado melódico y blues de Lovehunter.

Digno de mencionar es el line up, una formación estelar que se completa con la integración de Ian Paice a la batería. La sección rítmica es apabullante, todo un lujo.

Fool four your loving logra captar la atención del oyente y entra en las listas, Whitesnake logra el éxito anhelado. Incluso en Estados Unidos el murmullo despertado se convierte en ruido. Fool es un tema que bebe los vientos de Mistreated por el feeling, ese sentimiento de estar muy jodido y enganchado de alguien, Coverdale la canta con esa pasión característica, apretando micro con fuerza. Tiene una excelente combinación de potencia y sentimiento que te engancha desde la primera escucha, batería y teclados la hace muy Deep Purple. Más adelante cuando la banda navegaba en caviar y champagne volvieron a regrabarla con un resultado muy diferente.

Ready and Willing es un paso adelante, es la confirmación de David como solista en su banda. Cimenta una carrera plagada de éxito y ventas colosales, consolida un estatus que durará siempre (aunque vendrán altibajos) Sweet talker sigue la línea rockera y quita de un plumazo el susto de muchos fans que pensaban que volverían a escuchar mucho blues y poco rock.

Vuelven a interpretar Blindman, esta vez mucho más intensa y rocosa. Carry your load es uno de esos medios tiempos que tanto disfrutan Lord y David, melódico a más no poder. Bernie y Mickey se vuelven a lucir cobrando de nuevo el protagonismo perdido. Aint gonna cry no more es para mí la sorpresa mayúscula, una canción que por si sola eleva la nota de este disco a sobresaliente, una de mis favoritas de siempre. Enorne el trabajo de Lord en las teclas y muy grande el empaque que le dan los músicos en su entrada. El disco finaliza con temas menos acertados pero perfectamente escuchables, no están entre los mejores pero cumplen su cometido a la perfección. Añaden ese punto de músculo, sudor y testosterona tan presente en la discografía de Whitesnake.

Como hemos comentado, el éxito y la consolidación han llegado. La prueba de fuego, el calibre necesario es un disco en directo.

Live, in the heart of the city se publica en 1980, estrena década pero conserva en sus surcos el aura de los grandes directos de los 70. No en vano, el doble LP incluye un show del 78 y otro de ese mismo año de lanzamiento. Hay temas de Deep Purple, quizá como gancho o por que DP no estaba en activo y David se sentía con derechos para hacer esos temas como suyos.

Se recoge una colección de clásicos que ya forman un repertorio que tira de espaldas. La fuerza con la que el vocalista acomete los directos, contagia a los músicos que lo dan todo, ofreciendo unos shows alabados por crítica y fans. Este disco es una perfecta muestra que confirma que una buena banda debe potenciar sus canciones cuando las interpreta en vivo.

Espoleados por la creciente ola de popularidad y tras una memorable presentación en el Reading de 1980. Martin Birch reúne a los músicos en los Starling Studios de Ascott para perfilar Come and get it.

El resultado es otro de esos discos que no te cansas de escuchar, con muchos altos y muy pocos bajos (medios mejor dicho) sigue habiendo aroma a blues por los cuatro costados, algo a lo que Coverdale apenas ha renunciado en toda su carrera. Pero ya tiene un hit single de peso, la genial Dont break my heart again. Un pedazo de tema espectacular, con Neil Murray y su bajo pivotando alrededor como un martillo de demolición. Las teclas de Lord pocas veces han estado mejor puestas, que ya es decir.

Canción perfecta por la que muchos matarían. Lonely days, lonely nights. Wine, woman and a song, La Zeppeliniana Child of Babylon… acompañan y dan forma a otra entrega sobresaliente de la saga. Whitesnake ya es Hard Rock con mayúsculas y tiene un hueco entre los grandes, aún serían más grandes. Todo eso se estaba forjando, pero entrar en el top ten y llegar al número dos era premonitorio.

Saints and Sinners de 1982 es el disco de los problemas, quizá Trouble era el título adecuado para este lanzamiento. Situémonos, la relación entre algunos miembros de la formación está muy deteriorada. Bernie Marsden y Neil Murray no se dirigen la palabra, incluso se rumorea que han llegado a las manos. David entra en una espiral de problemas personales, su primer divorcio y la enfermedad de su hija le dejan tocado, casi hundido. Intenta editar un buen producto pero la química no fluye y decide alejarse de todo.

Uno de los principales problemas fue el descubrir que tras años girando, logrando obtener discos de oro y remarcables ventas, apenas tenían fondos para afrontar gastos. Negocia un nuevo contrato con otra compañía, despide a su management, recluta de nuevo a Martin Birch (fundamental en su trayectoria) y aunque el disco se graba con los músicos de antaño, en la gira hay cambios.

Bernie ya no está, Neil le ha abandonado con mejores ofertas, Ian Paice abandona el barco. Los sustitutos son Mel Galley, Colin Hodkingson y el reputado Cozy Powell.

El disco en sí es muy doloroso, Coverdale refleja perfectamente en su contenido todos los problemas que estuvo sufriendo. No obstante quizá en los problemas es donde afloró su mejor versión. prueba de ello es Crying in the rain, imprescindible. La rabia con la que la canta, esos teclados, la inusitada intensidad, el crescendo, el potente feeling que desprende, la convierten sin lugar a dudas en una de las mejores composiciones de Whitesnake.

Here i go again es otra muestra de ese tipo de canción que sólo Coverdale es capaz de entregarnos. Melodía, tragedia y un mensaje de coraje y optimismo. Quizá este tema representa el exorcismo que el cantante necesitaba para estabilizar su mente. Increíble el modo de meter teclados de Jon Lord, emotivo solo de guitarra y maravilloso clímax final, una delicia. Ambas Fool y Her i go serían de nuevo grabadas en 1987, Whitesnake siempre ha ido remozando temas para adecuarlos al momento determinado.

El resto del disco va avanzando en canciones marcadamente sexuales con el sello rítmico al que estamos acostumbrados, no muy destacables la verdad, sus letras no pasarían el corte en nuestro tiempo. Al final cierra con Saints and Sinners, que analizándola le sirve como excusa o redención. Pide perdón por ser mujeriego, pero es lo que hay, se las ponen como a Felipe II y su inacabable producción de testosterona le hace perder la cabeza.

Otra etapa que se cierra, llega el asalto al mercado estadounidense y sus consecuencias.

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