Whitesnake, estrellato y conquista del mercado americano.

Whitesnake consigue el ansiado estrellato y conquista el mercado americano, también se afianza en Japón. 1983 es un año convulso de nuevo. Como siempre en el seno de la banda, los problemas de estabilidad son constantes. David tiene un ego desmedido, hay que tener en cuenta que persigue un sueño, mientras para los demás parece que la formación es una excusa para actuar y ganar algo de dinero. Coverdale lo quiere todo, fama, gloria, números 1 y lo que ello conlleva.

También es un período de decepción. Lord y Paice le abandonan y reflotan Deep Purple, no siendo David el cantante elegido. Algo que le sienta como una puñalada, su banda está empezando a coronarse. Pero ser de nuevo la voz de los Purple es muy seductor. Ian Gillan se reconcilia con sus compañeros y sorpresivamente Blackmore se une al nuevo Mark II. El resultado es un disco imprescindible, Perfect Strangers.

Centrémonos en nuestro protagonista. Sufre otro revés, (esta vez lo provoca él mismo) Mickey Moody, su amigo de toda la vida y miembro fundador le deja definitivamente. Tras una falta de respeto por parte de David, Mickey decide abandonar sabiendo que este se ha fijado en John Sykes. Un rubio salvaje que toca como un demonio en Thin Lizzy. Todo fue provocado segun Moody, por que David le espetó después de un concierto, que sea la última vez que le das la espalda al público. Así podemos hacernos una idea de la tensión que se respiraba, una pequeña chispa provocó un incendio incontrolable.

Lord, Mel Galley y Colin Hodkingson también dejan a la serpiente sin cabeza. Todo ello después de grabar un disco de los que ya no se hacen.

Slide it in, una de esas maravillas que mejoran con el paso del tiempo. Este disco supone un cambio radical desde su gestación. Coverdale quiere asegurar el triunfo en el mercado americano. Ficha por Geffen Records convencido de que su posición privilegiada en América les va a catapultar. Rompe con Martin Birch y ficha a Eddie Kramer, experto en producir bandas estrella al otro lado del Atlántico.

Lo cierto es que la entrada de Cozy Powell potencia el sonido, crea pasajes mucho más hard rock, su pegada es muy diferente a la de Ian Paice y el uso del doble bombo termina de posicionar la grabación como un producto más potente. Existen dos versiones, una para el mercado británico con Mel, Mickey y Colin. Otra para el mercado americano con muy poca aportación de Mel, ya con Neil Murray sustituyendo a Hodgkinson (este volvería a su estilo jazzístico y abandonaría el rock) y con John Sykes regrabando prácticamente todas las partes de guitarra.

Ambas son tan diferentes como disfrutables, imposible decantarse por una de las dos. Eddie Kramer abandonó los controles y Martin Birch regresa en su última colaboración con Whitesnake. Logrando de una vez extraer lo mejor de una formación que hacía aguas por todos lados.

Slide it in tiene una portada increíble, su diseño no sólo capta la atención, es una pequeña obra de arte de la sensualidad, bebe de las fuentes de la polémica frontal de Lovehunter pero esta vez es elegante. El contenido no desmerece en absoluto, la brillantez del disco es absoluta con trallazos como Slide it in, muy Ac/Dc, letras en la linea lasciva y directa a las que estamos acostumbrados. Right to the top babyyyyy.

Gambler con ese juego de teclados y guitarras es otra canción de las de mover el pie sin parar al ritmo de los parches de Cozy, aquí repartiendo clase. Slow and easy, con ese aire a los Led Zeppelin de In my time of dying al principio, para luego derivar en un himno de los de cantar a grito pelado, aquí agradecemos que Powell esté en la batería, con Ian Paice no lo veo claro en temas como estos. Coverdale aullando como nunca, comenzando con su sensual voz grave y termimando en éxtasis pidiendo una mujer para “rockearla” hasta convertirlo en huesos.

Standing in the shadow nos recuerda a los Whitesnake más clásicos, trayendo efluvios de trabajos anteriores y equilibra el shock de la apertura tan brutal. Spit it out, Hungry for love, All or nothing, Give me more time. Temas que no son nada relleno pero palidecen ante lo que hemos escuchado y queda por mencionar.

Love aint no stranger, probablemente mi canción favorita de Whitesnake, en ella escuchamos una voz que presenta dolor, esperanza y rabia según avanza. La letra siempre me ha parecido preciosa y el solo de Mel Galley es uno de esos que no tiene una técnica apabullante, pero no concibes otro diferente ahí. He decir que en la versión US no me gustan los ecos en las voces, aquí gana por goleada la versión UK.

Guilty of Love tiene eso que engancha, melodía, unas guitarras que te envuelven, sonido clásico a tope y un cambio de ritmo con David usando su mejor voz y ese trabajo impecable de Cozy. Si esto lo llega a lanzar Meat Loaf en single sería uno de sus más rotundos éxitos.

Vayamos un poco a la época y el momento en palabras del jefe. Sabemos que no estaba en sus mejores tiempos a nivel anímico. Quería un cambio, lo pedía a gritos y aunque juró no haber escrito el album pensando en el mercado americano, obvio que estaba más que orientado a ello.

Incluso había hablado con su buen amigo Gary Moore para que se incorporase a la banda. Antes de eso, Gary le ofreció puesto de cantante en Corridors of power, pero David lo rechazó. Cozy ya se había dejado caer por el estudio y sugería a Coverdale un cambio a más potencia. Le argumentaba que sus canciones eran muy buenas, pero se quedaban a medio camino entre lo moderno y lo más añejo, le enseñó como sonarían las partes de batería con él sentado en el kit.

Le sugirió a Michael Schenker para el puesto de guitarra, ya que lo de Gary Moore no llego a buen puerto por temas de management. También se había fijado en Adrian Vandenberg, su look y su forma de tocar le parecían idóneas para el puesto. Así mismo, le comentaron que siguiese a John Sykes, vamos, que quedaba muy claro que el reemplazo lo tenía en mente y lo forzó cuando estuvo seguro.

Formación 1984
Neil Murray, David Coverdale, John Sykes y Cozy Powell

Se sabe que Sykes apareció en el estudio y tocó algunas partes del disco a medio grabar. Partes que no convencieron a nadie excepto al cantante. Sobremanera lo que se buscaba era huir del conformismo que estaba asentado en la formación como un mal endémico. Soplaban nuevos vientos y nuestro vocalista sabía que podían dar mucho más, por eso y a pesar de tanto problema, el cambio fue lo mejor para todos. A los hechos me remito.

La prensa se cebaba en comentarios negativos hacia su persona y las letras que escribía. David planeaba marcharse de Europa y asentarse en Estados unidos. Las bases del futuro se estaban asentando. El asalto a los States y la potente actuación en Rock in Rio, con un Sykes pateando culos fue otra piedra de toque para reafirmarse en la conquista americana.

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