Salty Dog, lo tenían todo para reinar.

Salty Dog banda1

Menuda banda estos Salty Dog, lo tenían todo, absolutamente todo para triunfar. Su gestación fue para escribir un anecdotario sobre casualidades.

Portada Salty Dog

A finales de los ochenta, todo rockero americano que se preciase, quería estar en una banda de éxito. Y si no estás en una, mejor la creas a tu gusto como el aire te de y tus influencias te manden.

Michael Hannon es un bajista con muy pocos conocimientos del instrumento que toca. Pero persigue ese sueño mientras trabaja en una tienda de discos en Ohio. En sus ratos libres leía la prensa dedicada al rock, escuchaba radio y su televisión solo tenía canales porno y la MTV. Por la palestra desfilaban Mötley Crüe y otras formaciones que se lo estaban comiendo todo. Fama, sexo, dinero para derrochar, limousinas con jaccuzi, champagne en la bañera, chicas Playboy. Y buena música, el sueño de cualquiera en ese momento.

Nuestro bajista se muda a California buscando formar algo decente en la escena angelina. Patea locales viendo actuaciones en clubs y se decide a conquistar el sueño dorado. Se agencia los diarios donde se anuncia la búsqueda de músicos y se une a los desconocidos Lust.

Tiene la imagen adecuada, el comportamiento salvaje, pero toca bien poco el bajo, aprende prácticamente de oído las versiones que forman parte de su repertorio. Tocar en una banda de versiones no es lo que pretende después de conducir más de 3000 kilómetros.

Encuentra un nuevo trabajo y ahí, de casualidad conoce a un guitarrista clave en el desarrollo de todo, Scott Lane. Veterano de mil bandas y mil contactos. Este le presenta a Khurt Maier, un apasionado de John Bonham y Led Zeppelin. Con quien encaja perfectamente y consigue una mejora en su técnica a las cuatro cuerdas. Durante los ensayos, el batería comienza a darle instrucciones para que se centrase en su forma de tocar el bombo y le acompañase, empezando a crear una base rítmica entre ambos.

Por otra casualidad aparece el vocalista Jimmi Bleacher. Cansados de audicionar cantantes, no encontraban al adecuado para lo que pretendían. Su música pretende ser una amalgama del mejor sleazy rock que está triunfando. Con una clara raíz blues rock y la presencia constante de Led Zeppelin en el ambiente.

Jimmi aparece por sorpresa en una llamada telefónica, pero está tan pasado de alcohol que es incapaz de articular palabra. Al día siguiente con dos narices el cantante plantea mudarse a Los Angeles y hacer la prueba, convencido de que será el elegido.

Sin dudarlo le dan el puesto, su actuación es una muestra de imagen, actitud y poderío vocal, donde emula a Robert Plant añadiendo un falseto espectacular. Además es fan del blues de la vieja escuela y tiene habilidad para componer. Salty Dog dejan de ser un proyecto para convertirse en una banda real.

Ahora es el momento de entrar en el estudio a grabar una demo decente con el material que tienen, la necesitan para tentar a la suerte. Se ofrecen como conejillos de indias para productores de escuelas musicales que necesitan obtener crédito y experiencia. Así es que todos ganan, maqueta gratuita y experiencia en el estudio para todos los involucrados.

Una curiosidad fue cuando enviaron esa grabación casi amateur a un ejecutivo de A&M Records. El cual les dijo que tenían mucho que mejorar, que esos tres temas reflejaban potencial pero no veía un éxito en ello, al menos de momento.

Los músicos decidieron ponerle a prueba gastando 2000 dólares en producir esa misma demo con un sonido brillante y pulido. La respuesta del ejecutivo fue, habéis mejorado mucho, veo material de calidad para poder hacer negocios con él. Resulta que eran las mismas canciones y en el mismo orden!

Pete Reeven sustituye a Scott Lane pues parece que el guitarrista no se tomaba muy en serio los ensayos y menos aún a la banda y su futuro. Comienzan a participar en una serie de promos para nuevas bandas, en Clubs como el Coconut Teazser. Donde forman parte de un cartel extenso muy a la moda de aquellos días. Imitadores de todo lo que triunfaba pero sin estilo propio definido.

Geffen Records, el sello que más apostó por el rock en su momento, le ficha y cierran el contrato verbal después de una actuación en el Whisky a Go Go. Durante las sesiones de producción todo el material es rechazado, descartan voces e instrumentos menos la batería que según ellos suena explosiva. El trabajo no sale adelante y cambian a la figura de Geoff Workman. Quien decide grabarles en directo en el estudio puliendo algún fallo, ahora sí tienen material elegible. En las sesiones finales, Geoff quedó relegado al puesto de ingeniero de sonido, a las órdenes de Peter Collins, que venía de producir a Rush y por ejemplo el maravilloso Operation Mindcrime de Queensrÿche, nada más alejado del estilo de Salty Dog.

La presión era extrema para un debut del que se esperaba mucho, la discográfica les puso un mínimo de ventas que ascendía a 300.000 o no renovarían el contrato. Así es que durante dos semanas fueron cambiando letras y estructuras en interminables jam sessions. Debutan en el puesto 176 del Billboard y el LP pasa sin pena ni gloria por las listas. Defenestrado por las críticas y el escaso apoyo recibido. Les tildan de imitadores de segunda, no hay tour para apoyar el lanzamiento y cambian de management para poder al menos presentar el disco a la audiencia.

Ya hemos hablado de casualidad en la formación, también de mala suerte, pero el colmo llega cuando su nuevo manager les embarca en una gira teloneando a Robin Trower. El asunto se medio arregla girando por fin con alguien afín como los fabulosos Company of Wolves, banda de los hermanos Conte, de quienes escribiremos más adelante.

Todavía queda la disputa con Tom Zutaut por el clip que se graba para el single Come Along. La primera grabación recoge a la banda en directo y también en estudio, con colores sepia y tono vintage pero muy artístico. Zutaut lo rechaza de pleno y les hace grabar otro para presentarlo a la MTV. Hecho que vuelve a retrasar el single y les deja otra vez en la estacada. Aunque la cadena televisiva les hizo un buen favor emitiendo el video con bastante frecuencia. En un enfoque totalmente equivocado, les querían lanzar como los nuevos Guns and Roses, algo que no tenía nada que ver con ellos. Excepto en su imagen.

Todo parece ir a mejor pero la elección del segundo single sin contar con los músicos es otro claro error. Lonesome Fool es una gran canción, pero no es un hit single. Empiezan los problemas serios, que agrava el consumo de drogas duras por parte del cantante. Incapaz de levantarse, de ofrecer una actuación en condiciones y menos aún de recordar las letras.

La caótica situación solo tiene un final, disolución y adiós a la unión de cuatro músicos, que sin ser los mejores, ofrecieron un Every dog has it day, que es una joya atemporal. Un disco necesario de escuchar, revalorizado cada día que pasa, de culto.

Compré el cd en su momento, con el tiempo se ha ido creando la leyenda hasta alcanzar precios digamos bastante altos, algo que ha conseguido frenar la remasterización editada hace cuatro años. Edición nueva con bonus tracks y que repesca la famosa demo de tres temas. De su libreto interior he sacado algo de información para este artículo por cierto.

Come Along… Cats got nine, Ring my bell y where the sun dont shine, siguen una misma estructura. Adornadas con efectos de percusión y una batería como ya reseñamos muy a lo Bonzo. Jimmi sorprende por su registro, claramente suena a Robert Plant y fue su mayor influencia. Pero es capaz de usar una voz raspada y falseto, lo cual es muy llamativo. Lo menos destacable es el bajo, bien estructurado pero por momentos un mero acompañamiento sin más. Guitarras sucias muy sleazy y producidas muy a la época, crudas pero potentes.

Spoonful es una gran versión de Willie Dixon, en sus comienzos como duo, batería y bajista escuchaban viejos discos de blues. Este es su homenaje a sus influencias, una rareza en una banda angelina de aquel momento. Se agradece mucho y nos retrae a ese primer disco de Led Zeppelin por momentos.

Just like a woman es uno de los grandes momentos del disco, si aquí la voz de Bleacher no te irrita es que vas por buen camino. Tiene una pequeña pausa y arrancada muy potente que te deja un buen sabor de boca durante la escucha. Tras un instrumental prescindible pasamos a la parte más rockera. Keep me down, Heave hard (she comes easy), gran solo, voces muy emparentadas con Brian Johnson, sonido AC/DC y buena sensación hasta que llega Lonesome Fool. Segundo y equivocado single de lanzamiento, Banjos y un ritmo de esos que llaman vacilón, le veo algún tinte Aerosmith quizá, algo que a veces rezuma el disco, esos ritmos que los de Boston creaban con maestría.

Con Slow Daze se sigue esa línea y sobre todo destaca el juego de bombo como a lo largo de todo el disco, aunque aquí sube el nivel. En este momento llega una de las mejores baladas de la época, un hit single que no entiendo como no tuvo repercusión. La encajaría perfectamente en el gran Hooked de Great White. Es un tema doloroso, denso, muy muy emotivo y profundo. Jimmi lo canta de forma muy Steven Tyler en Dream On y eso le hace más grande si cabe. El disco termina con otra prescindible, Nothin’ but a dream. De esos que ves acelerados y no cuadran para nada, todo demasiado fácil y no transmite nada en absoluto.

Para la reedición se incluyen a partir de aquí, cuatro temas, los tres que conformaron su primera entrega como presentación, Ring my bell, Come along y Keep me down. El otro tema extra no tiene peso ni interés pero lo han añadido como regalo, The bucket song.

Ya para terminar, volvieron a editar un muy buen disco en 2018, Lost Treasure, que se nutre de viejas canciones remozadas y actualizadas. La actividad de los miembros de la extinta formación se redujo a pequeñas bandas de más o menos éxito, American dog, Dangerous Toys… y nos dejaron al menos un buen lanzamiento que reivindico desde este blog.

Muchas veces no es como lo haces, es lo que dejas, y Salty Dog nos legaron una colección de canciones inmensas que para cualquier amante de la música rock con raíces blues y toques sleazy nos debe encantar, de hecho a mí me sedujo a la primera, y de eso hace 30 años.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *