Mick Taylor, el exiliado de Main Street.

Mick Taylor, un nombre como cualquier otro, uno más de millones, pero la carga que sufrió fue una de las más grandes y pesadas en la industria musical de la historia.

 Mick Taylor, un nombre como cualquier otro, uno más de millones, pero la carga que sufrió fue una de las más grandes y pesadas de la industria musical de la historia.
Mick Taylor a la sombra de Jagger

Situémonos, un chaval amante del blues que a los 16 años está sentado viendo a John Mayall en concierto. Se supone que Eric Clapton debe aparecer para tocar pero por circunstancias, mano lenta no hace acto de presencia. Este imberbe tiene la oportunidad de decirle a John que conoce de memoria todas las canciones y que si lo ve correcto, él podría asumir momentáneamente la vacante de Eric en el escenario. Palabras mayores para unos testículos enormes he de suponer.

Mick Taylor en 1967

El señor Mayall tras una breve pausa para meditar la proposición accede y Mick deja atónitos a los asistentes. Recordemos su edad, 16 años! Yo a esa edad era un pardillo y Mick estaba sustituyendo a Eric Clapton en la banda de John Mayall!

Un año después en los Bluesbreakers hubo una baja de alto nivel (Peter Green) y como Mick y John seguían en contacto, el genio le propuso grabar Crusade y seguir en la banda de pleno derecho. Todavía siendo un adolescente había sustituido a Eric y Peter, ahí es nada. Con ese currículum cualquiera se gana las puertas del cielo y San Pedro le haría reverencia al entrar.

Más grabaciones y conciertos nos hacen llegar al año 1969, la técnica perfeccionada y finamente depurada de este veinteañero ya no es como para bromear, maneja la slide con soltura, se mueve entre el blues y el jazz como pez en el agua y tiene lo que se llama desparpajo. No se intimida fácilmente y aún en vida tocará las puertas del cielo que antes comenté, pero le llevarán al infierno…

Ladies and Gentleman, The Rolling Stones

Ya con los Stones de pleno derecho

El legendario Brian Jones (algún día hablaremos de él por que lo merece) es expulsado de los Stones, su muerte y supuesta conspiración letal da para mucho y lo comentaremos sí o sí.

John Mayall al enterarse de que los Stones están buscando guitarrista capaz de tocar blues, solos, componer y liberar a Keith Richards de la carga que se le venía encima. En primer lugar, John recomienda a Mick sin dudarlo y el dúo Jagger Richards queda totalmente impresionado con el chaval de 20 tacos.

Al comienzo graba sus partes de guitarra en varios temas de Let it bleed que estaba casi finalizado. Asimismo aparece en el triste homenaje a Brian en Hyde Park, ante cerca de medio millón de asistentes ni más ni menos. En dichas imágenes no se le ve nada asustado ni acomplejado, de hecho devora a Keith tranquilamente (esa fue una de las causas de su expulsión más adelante)

Gracias a Mick mantuvieron el equilibrio

Como resultado llegamos a las barbaridades que se grabaron en vinilo. Empezando por Sticky Fingers donde gracias al talento de Mick tenemos hoy en día un disco soberbio, en esta obra Keith apenas legó nada. Puede que estuviese sumido en el humo y los efluvios de las sustancias prohibidas, ausente con sus problemas según Mick. Por ello es que me senté delante de él (Taylor) me puse a cantar unas líneas vocales y Mick me seguía con su guitarra improvisando unos solos que no eran de este mundo. De ahí surgieron todas las canciones de este disco y por temas comerciales no se le incluyó en los créditos. Aunque Jagger se aseguró de compensar con creces esta maniobra.

No hay que ser muy inteligente para darse cuenta de su huella en este disco, el que escuche Sway o Can you hear me knocking y piense que Keith Richards grabó algo ahí es para internarlo en un manicomio, y es que por más que adore a Keef sería imposible pensar algo así.

A Sticky Fingers le sigue Exile on Main Street. Que no se queda corto con su predecesor, por cortesía de Mick tenemos ritmos blues y jazz, solos de leyenda, homenajes a Robert Jhonson, incluso pienso a Brian Jones por que Jigsaw Puzzle y Stray Cat Blues bien podrían haberse incluido en Exile y nadie lo hubiese notado.

Ya metidos en la grabación de Its only rock and roll Keith Richards sigue a lo suyo con todo tipo de estimulantes y comienza a insultar a Mick Taylor en todas las sesiones. Keef se ve totalmente incapaz de entender las partes de guitarra. Demuestra impotencia para grabar un solo decente y queda totalmente en blanco hasta para llevar con decencia un ritmo de tres acordes. Le insulta, le veja, le acompleja diciéndole que es un torpe en el estudio pero cuando se sube al escenario toca como un maestro para ridiculizar a Keith, (más adelante le pediría disculpas por esos años).

Taylor todavía en sus 25 años se siente hábil y piensa que merece más peso y crédito en la banda. Algo que Jagger le ofrece de forma privada para no levantar los ánimos de un volátil Keith y a su vez le dice a Keith que no va a ceder a las pretensiones del jovencito y habilidoso guitarrista. Recordemos, sin su presencia no tendríamos las joyas que tenemos hoy en día.

La presión de la fama, las mentiras de los líderes de la banda, el caso omiso a sus pretensiones, las vejaciones de Keith y los desastrosos conciertos de la gira le hacen plantearse la baja definitiva. Peor aún cuando se entera que Keith ha borrado todas las pistas de guitarra del álbum recién grabado que aportó Mick Taylor, el colmo!

Añadimos que los miembros de la banda vivían demasiado alejados y que solo Jagger y Richards tenían potestad para dictar el camino a seguir, que podían vetar lo que quisieran y que decidían todo. Como consecuencia de ello, nuestro joven héroe declaró en una reunión antes de grabar el siguiente disco, que dejaba la banda.

Keith ni le dirigió la palabra, solo le amenazó de muerte. Pero la maquinaria Steel Wheels de los Stones tenia que seguir y nadie mejor que Ronnie Wood para recoger el testigo. Verdadero amigo de fiesta de Richards y el mejor sustituto posible, además un tío simpático y con solera, The Faces ni más ni menos…

Rememorando viejos tiempos

Con el paso de los años el reconocimiento a Mick Taylor se ha visto compensado con inclusiones de las listas de los mejores guitarristas, con disculpas públicas de Jagger y Richards, incluso regrabando partes de las ediciones de lujo de sus dos discos más representativos con los Stones, actuando en vivo con ellos y siendo asiduo en los reconocimientos al legado de la banda, justicia divina para alguien que siendo un chaval grabó esos solos y esas guitarras tan definitorias de una época Stone en la que el nivel creativo fue sublime.

Tampoco me olvido de Bobby Keys o Ian Stewart, partícipes del sonido y de himnos Stonianos, mucho menos me dejo en el tintero la época en la que Mick llega a la banda, nace el Heavy Metal, el rock and roll se vuelve pesado, había que competir con Led Zeppelin, Black Sabbath, el auge de Pink Floyd o Genesis en el otro lado, The Who se hacen más duros, Rod Stewart reina en las listas, Keith metido hasta el cuello en la heroína, escándalos asociados a la banda, conciertos trágicos, actuaciones caóticas, presión, ruptura con la discográfica.

Aun así les da por parir dos discos monolíticos que con el paso del tiempo se meriendan a lo que les pongas por delante, un alto porcentaje de eso se lo debemos a Mick Taylor y su creatividad, su clarividencia a la hora de entenderse con Jagger y su paciencia a la sombra de Keith Richards, por lo tanto me alegro que el tiempo haya hecho la justicia al legado, talento y coraje de Mick Taylor, otro día abordaremos el caso Brian Jones, pero esa es otra historia.

Yo la hubiese llamado Caviar blues

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