Damn Yankees el supergrupo

Damn Yankees band sepia

Damn Yankees el supergrupo con mayúsculas, la más grande combinación de talento de principios de los 90. Vamos a hablar sobre esta pléyade de estrellas que nos dejaron dos discos para nuestro gozo eterno. Rasgaros los vaqueros, calzaos el tacón cubano, poneos el sombrero de ala y elevad el volumen mientras cae una cerveza fría.

Está claro que el adjetivo supergrupo no es gratis en esta ocasión, pues hablamos de nombres capitales en el devenir del hard rock y la música americana desde los 70.

Portada de su primer disco

Ted Nugent, el loco más loco, uno de los personajes más polémicos y extravagantes que ha dado el rock. Más controlado con los esenciales Amboy Dukes y totalmente salvaje en su carrera en solitario. Precisamente dicha carrera atravesaba un declive importante y recibe la oferta de unirse a Tommy Shaw y Jack Blades.

Tommy viene de los legendarios reyes del hard pop aor rock Styx. Una exitosa banda multi platino que por desgracia en España apenas ha tenido repercusión durante décadas. Quizá su imagen es demasiado “bien” y muy americana. Lo cual no quita que su discografía esté plagada de imprescindibles como The grand illusion o Pieces of eight. Styx atraviesa un momento difícil con la huida de Dennis de Young y Tommy sigue teniendo talento como para no estancarse. Su album en solitario no ha sido lo que se dice un boom precisamente.

Jack Blades conoce el éxito en menor nivel, es cantante y bajista de Night Ranger, abanderados del hard aor americano. Gran vocalista de voz suave y melódica, con una capacidad asombrosa para componer canciones pegadizas.

Se les une Michael Cartellone, un apenas conocido batería que viene de tocar con Tommy en su gira en solitario.

Michael, Tommy, Jack y Ted

Y es que la industria está convulsa, empiezan a asomar las bandas grunge, contrarias a esa alegría del hard rock e invaden de pesimismo las nuevas corrientes. Todo se cubre con un oscuro manto de negatividad y pocas formaciones resisten este black tsunami. De hecho 1989 es el comienzo de una larga época en la que salvo Aerosmith, la vieja escuela cae en picado tanto en ventas como en fama.

La convivencia podría haber sido perfecta, había mercado para ambas corrientes, pero las compañías ven un filón económico difícil de rechazar, adiós a la laca y al maquillaje. Hola a parecer recién levantado con la ropa sucia.

Ojo, necio sería si niego la importancia del movimiento y el talento de muchos grupos emergentes. Aquí nos referimos a las grandes compañías que dejaron de apostar en sus nuevas producciones por todo lo que llevase el pelo cardado en la portada.

Entrando en materia, Damn Yankees es el resultado de la ruptura y los problemas de todas las bandas madre de estos cuatro talentosos músicos. Tenemos a un excelente guitarrista, carismático y llamativo en cuanto a lo que le rodea. Dos vocalistas que combinan perfectamente su manera de cantar y sus melódicas voces. Un buen batería, en segundo plano, dando además un toque joven y más acorde con los tiempos que corren y que quizá otorga a los tres miembros restantes, esa segunda juventud tan necesaria para revitalizarse.

El proceso de unión corre a cargo del omnipresente John Kalodner, quien es capaz incluso de convencer a Ted para que se una y formen un power trío a falta de percusionista. Les convoca en Nueva York y tras una pequeña jam en un estudio adyacente a la oficina, consigue que The Nuge de su brazo a torcer. Un par de días antes le había rechazado la oferta durante una llamada, le contestó, John, es una idea estúpida.

Principalmente, nuestro alocado guitarrista no parecía muy feliz al reunirse con dos músicos blanditos que hacían una música excepcionalmente celestial. Sin embargo, al primer minuto hablando de influencias guitarras en mano. Afloró la parte blues del delta que Tommy tanto admiraba. La conexión fue total y en menos de cinco minutos compusieron las primeras líneas de Come Again. Curiosamente y aunque parezca lo contrario, la música es de Tommy y la letra es de Ted.

Jack Blades es el tercero en unirse, en el primer encuentro no formó parte de ello. Un bajista ocasional acompañó a los dos músicos. Pero Kalodner, acostumbrado a hacerlo todo a lo grande, pensó en el cantante de Night Ranger como parte pivotal de este trío de ases.

Nueva y productiva cita donde se escribe High Enough en menos de media hora. Aquí hay talento a raudales.

La audición de Cartellone viene avalada por Tommy, ha girado con él y sabe de lo que es capaz. Por si acaso, Jack tiene en la recámara a Kelly Keagy, con quien ha compartido vida en Night Ranger. Pero en última instancia Ted avala la forma de tocar de Michael y presiente que algo grande se cuece. En palabras de Tommy al recién aceptado batería, le dice, esto huele sensacional, pero por otra parte puede ser un fracaso.

Es una conversación lógica tratándose de poner en balanza el carácter de cada miembro, en la ecuación, Ted Nugent no es precisamente el elemento de unión entre todos los integrantes. Pero aquí es donde hay que romper una lanza a favor del loco de Michigan. No solo consigue amoldarse, si no que imprime carácter al proyecto, buen humor, aporta letras y música, imagen y unos solos endiablados.

A pesar de ponerle freno constante, la experiencia y maestría que atesora, logra identificarse con las melodías del binomio predominante. Y es que lo de Jack y Tommy en esta banda es digno de mención. Componen juntos una serie de temas increíbles, donde no se renuncia a la potencia en ningún momento, manteniendo un línea dominante de melodía pura. Fusionando voces, cantando a dúo si la ocasión lo requiere o turnándose cuando la estrofa le conviene a cada voz. Y aquí es donde el bueno de Ted corona cada tema con una facilidad asombrosa para no desentonar. De hecho por momentos no parece ese músico que creó barbaridades como Wango Tango, Cat Scratch Fever o Stranglehold, por poner un ejemplo.

Con el disco prácticamente compuesto, John Kalodner prepara una actuación sorpresa en el China Club de NY. Tan solo para calibrar el efecto de la banda en público. Los afortunados asistentes quedan entusiasmados y deciden no perder más tiempo, la entrada al estudio es inmediata.

Ron Nevison es el encargado de los controles, venía de intentar repetir con Kiss en Crazy, crazy nights, el éxito que había logrado produciendo el The ultimate sin de Ozzy Osbourne. En su carrera ya había trabajado con dos de las bandas más grandes del universo, Led Zeppelin y The Who.

El resultado es un disco doble platino, pero tal y como pasara con Kiss, suena débil en ciertos momentos. En el segundo disco (Don’t Tread) sí logra algo más contundente en conjunto. Pero en su primera producción tienes que subir mucho el volumen para escucharlo con mejores sensaciones. Urge remasterización.

Damn Yankees es un LP plagado de singles, algo de azúcar, un poco de veneno y mucho mucho rock del bueno. Talento, bagaje, coros y voces a un nivel altísimo y muy buenas referencias. Como curiosidad, el resto de la banda presentó el hit single a Ted con algo de miedo. La situación debió ser bastante cómica, mira Ted, te traemos una super balada que va a ser un exitazo, pero tienes que meterle un solo de guitarra.

Aunque más o menos lo pienso así, fue de esta manera. Jack y Tommy tocando y cantando con cierto recelo. En sus mentes esperaban que el bueno de Nuge les despedazara, pero no fue así. Al final de la interpretación, el excéntrico guitarrista se levanta y les dice… ok, no está mal, pero podría ser mucho mejor si le ponemos algo así como un solo brutal. Por suerte nadie mató a nadie y hoy en día escuchamos una canción maravillosa de 30 años de edad.

Coming of age abre fuego, ofreciendo todo lo que se puede esperar de una banda de semejante calibre. Te engancha desde el primer momento, gran trabajo a las voces de Jack y estupendo Ted, muy comedido y cumplidor, explotando al final.

Bad reputation suena bien, agradable, simple y llanamente un estribillo de esos de la época, sin más, aquí deberían haber dado un plus de calidad. Runaway, es Tommy en todo su esplendor, de nuevo Ted enorme, coros grandilocuentes al estilo del anterior tema pero mucho más trabajados.

High Enough lo es todo, una de esas baladas que aflojaría el lagrimal de un Steven Seagal muy cabreado. Es la piedra angular de la banda, compuesta en media hora, a falta de solo, claro está. Canciones como ésta, merecen un artículo por sí mismas. Preciosa y pegadiza melodía, un comienzo brillante en la voz de Blades y una entrada magistral a dúo con Tommy. Como bien dijo Ted, le faltaba un espectacular solo, y sí, lo es. Verle en el video clip masticando chicle es cómico. Ahí plantado guitarra en brazos, sus gafas Carrera y clavando unas notas que estremecen.

Damn Yankees (la canción) sigue la línea de Bad reputation. Precisamente esto es lo que ensombrece un poco el disco, cierta similitud en la arquitectura de algunos temas. Pero pronto llega Come again que es una de las mejores canciones de aquel año. Es muy épica, potente, pero a la vez no deja de lado ese punto de melodía adictivo. El trabajo de guitarra de Ted aquí es de 10. Realmente memorable.

Mystified tiene un ritmo muy rockero, todos están correctos y ofrecen un tema agradable sobre todo en la parte media hacia el final. Rock City es muy Billy Idol, supongo que debieron escuchar el Charmed Life, que estaba recién editado.

Tell me how you want it tiene un poco de Come again, Runaway y Bad reputation, es un disco de coros estribillos muy parecidos entre sí, que está muy bien. Pero por mucho que sean grandes canciones, a veces son demasiado lineales y emparentan demasiado con otras que acabamos de escuchar. Piledriver cierra el disco y no consigue darle el carpetazo que esperábamos.

La gira y las ventas, el apoyo masivo de la MTV y el buen ambiente que se respira en el seno de la banda, dan lugar a la grabación del siguiente trabajo.

Sigue Ron Nevison en la mesa de control, pero el resultado es un disco que esta vez bebe demasiado del éxito de Aerosmith con Pump. Conteniendo buenas composiciones, pero muy cerca (demasiado) de los de Boston.

Segundo trabajo

Don’t tread on me es un gran comienzo. Producción más potente, aquí sí que encontramos lo que le falta al anterior, punch. Fifteen minutes of fame mola, mucho, pero la pones en el Pump de Aerosmith y cuela. Where you going now es intento de recrear la atmósfera de High Enough, pero palidece ante ésta. Dirty Dog es otra Aerosmithada, que vale, muy bien, pero ese tufillo…

Mister please no es nada del otro mundo, aquí ya sospechamos que este trabajo es continuista. Atesora calidad, pero tiene un punto de vamos a repetir fórmula que no refleja la calidad de estos cuatro músicos.

Silence is broken, otra vez intentamos crear una power ballad número uno, de nuevo se repite el cliché. Bonita, agradable, nada más.

Someone to believe sí refleja lo que quería escuchar. Vale que entra un poco a ser prima hermana de Come again, pero tiene clase, destaca en la entrega y hace por sí sola que valga la pena comprar el disco. Espectacular Ted, me hace pensar en como hubiese sonado ese debut con una producción más acertada. Con This side of hell se vuelve a lo fácil. Mientras que Double Coyote y Uprising son más bien un vehículo para lucimiento guitarrero, el bueno de Ted echa de menos explayarse hasta quemar las cuerdas.

En el tour se registró un dvd con buen resultado, la banda suena muy potente en directo. Con momentos para recordar el pasado de cada uno, tocando canciones de sus anteriores bandas, Renegade, Cat scratch, Rock in América… Luciendo una estética muy deportiva, patriota y ligeramente pasada de rosca. La guerra del Golfo estaba en pleno apogeo y había que lograr un aplauso fácil quemando efigies del dictador Saddam.

Durante el final del tour aprovechan para componer temas que debían conformar el tercer trabajo. Pero la savia joven había llegado para quedarse por un tiempo. El Grunge, Nu metal y otras corrientes dejaron atrás el interés por el rock de estadio. Toda banda que se precie perdió fuelle arrastrada por la ola de pesimismo en la música.

Dichas canciones fueron a parar a un album conjunto de Jack y Tommy, parte a Styx y parte a Night Ranger, Michael se enroló con Lynyrd Skynyrd y Ted Nugent estuvo de vacaciones hasta que decidió volver. Años después irían apareciendo como invitados estelares en algunos de los conciertos de Styx sobre todo. O en alguna promo de guitarras o radio, normalmente tocando High Enough, single que les llevó al cielo.

Renegade de Styx en directo

Viendo lo que ofrecieron en el segundo disco, preferí que no hubiese tercero, el nivel había bajado y era de esperar otro bajón más en una última entrega. De todos modos nos legaron dos buenos trabajos plagados de brillantes canciones, inolvidables momentos y sobre todo mucha calidad.

Así es que como decía antes, pon a enfriar una Coors, pilla tu sombrero y tus Sendra y dale caña al volumen, no te defraudarán.

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